¿Por qué Oprah es la única persona negra en la lista Forbes 400?

December 30, 2012

¿Por qué Oprah es la Única Persona Negra en la lista Forbes 400?
por Mazher Ali
Esta columna apareció originalmente en CommonDreams.org el 16 noviembre, 2012. Publicado en Faireconomy.org el 6 diciembre, 2012.

Oprah Winfrey es la única persona Africana-Americana en la lista Forbes 400, una lista de las 400 personas más adineradas de los Estados Unidos. En realidad, ella es tan solo una de 6 billonarios negros conocidos a nivel mundial, y es la única mujer

negra con una fortuna valorada en más de un billón de dólares.

Hay que tomar nota de cuán remarcable es que Oprah se convirtiera en OPRAH – “Queen of Talk” (la reina de los programas de entrevistas televisivas), magnate mediático, publicadora de libros de audio que han capturado nuestra atención, buena samaritana de peso pesado, y una de las personas más ricas del mundo.

Primero, nótese que el Forbes 400 no es muy representativo de la demográfica estadounidense. Mientras que los negros son el 13 por ciento de la población total, la lista Forbes es tan solo un cuarto de uno por ciento negra. El Forbes 400 es un club de hombres, con las mujeres –la mayoría de las cuales heredaron su fortuna- siendo tan solo el 10 por ciento de la lista total. Y, con mucho más de la mitad de la lista Forbes 400 habiendo heredado una sustancial fortuna y 17 por ciento teniendo a otros miembros de su familia en la lista, debería quedarnos claro que el éxito financiero no sólo es un producto de la inteligencia y una fuerte ética de trabajo –frecuentemente el privilegio y el derecho de nacimiento es todo lo que se requiere.

El racismo y la supremacía blanca han sido marcas de este país desde que llegaron los colonos originales a nuestras costas, y ese legado, que continúa hasta el día de hoy, es evidenciado por la actual brecha racial económica. La familia negra mediana, por ejemplo, tiene tan sólo 10 céntimos de riqueza por cada dólar de riqueza blanca. Basado en la tasa de progreso que los negros han hecho en los últimos 30 años, tomaría más de 500 años para que ellos alcancen una paridad de riqueza con los blancos.

Las mujeres han esperado oportunidades para participar en la economía tan plenamente como los hombres durante mucho tiempo. Aunque las mujeres han trabajado fuera del hogar desde los 1800s, ellas han sido, a través de la historia, sistemáticamente excluidas de los recursos e instituciones que hubieran podido ayudarlas a moverse más rápidamente hacia la paridad económica con los hombres. Hoy en día, las mujeres ganan tan solo 77 céntimos por cada dólar que ganan los hombres, y no hay argumentos racionales algunos por los cuales este debería seguir siendo el caso.

Las barreras de clase restringen la movilidad económica de aquellos que nacen pobres. Las reglas de nuestra economía favorecen enormemente a los más adinerados, haciendo que el adagio, “los ricos se van enriqueciendo y los pobres se van empobreciendo”, cada día más cierto. Más del 40 por ciento de los nacidos dentro del quintil más pobre tienen una alta probabilidad de permanecer abajo. Más del 40 por ciento de aquellos que nacen dentro del quintil más adinerado tienen una alta probabilidad de mantener o mejorar su posición socioeconómica.  

Nuestro país no es el epítome de la oportunidad como es tan frecuentemente representado. Ni es la cuna de la democracia como aquellos que están en el poder nos quieren hacer creer. Hay similitudes entre nuestro sistema actual y las dinastías familiares y la nobleza del pasado. El dinero ha envenenado la fuente de la democracia. Mientras más adinerado eres, más alta es tu voz política – una idea que fue hecha aún más literal con la sentencia Ciudadanos Unidos de la Corte Suprema, que equiparó el gasto político con la libertad del habla.

En esta era post-derechos civiles, la supremacía blanca se ha adaptado para funcionar de modos insidiosos y continúa debilitando nuestro orden social. Políticas y prácticas discriminatorias pueden ser menos visibles, pero las millones de personas que pertenecen a minorías, que son víctimas de prestamistas predatorios, ciudadanos que se enfrentan a una discriminación sistémica a mano de esfuerzos conservadores de supresión del voto, mujeres cuyas libertades y posibilidades de determinación propia están bajo ataque, y comunidades pobres que están resistiendo al caudal de la pobreza, pueden atestar que aún tienen influencia.

Post-racistas, por otro lado, argumentan que la raza ya no es un factor. Usar “la carta de la raza” es ser divisivo. Dejen que el pasado sea el pasado, ellos dicen. Si estás pensando, Bueno, si Oprah lo hizo…, considera que algunas personas, por su raza, etnicidad, género, condición socioeconómica o alguna otra cosa más allá de su control, tienen que trabajar más duro que otros para realizar una vida económicamente segura.

Como una mujer afro-americana y una mujer y una persona nacida en la pobreza, Oprah ha enfrentado a más obstáculos al éxito financiero que la mayoría, sino todos, de sus contemporáneos en la lista Forbes. Pero, mientras celebramos su éxito milagroso, no podemos negar la existencia de estas cargas para miembros de minorías raciales y étnicas y para millones de estadounidenses pobres. Oprah es la excepción, no la regla. Las políticas públicas tienen la intención de gobernar a las masas, y deberían estar diseñadas para asegurar el bien de las masas, en lugar de rebalsar las copas de unos pocos.

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